
18 Polifónicxs Revista estudiantil sobre discursividad social, 1 (1), julio-diciembre 2024. Ana Manuela Josena
Luna e Ignacio de Goycoechea, Entrevista homenaje: Pampa Arán y su legado, pp. 13-40
Revista estudiantil sobre discursividad social
Facultad de Filosofía y Humanidades, UNC
Volumen 1 - n.° 1 | julio-diciembre 2024
Y cerramos preguntándonos si cabe conjeturar, por indicios y corrimientos seña-
lados, que esa cronotopía novelesca en proceso vaya abriendo el relato del núcleo
traumático a nuevas versiones en las que la experiencia del pasado también provee
y guarda memoria encriptada, por caminos a explorar, del modelado de nuevas for-
mas identitarias y quizás de otros sujetos históricos y sociales en nuevas cartogra-
fías urbanas menos violentas y ominosas. Desclausurar el tiempo soterrado, pero
vivo, para releerlo, como quería Bajtín, en el espacio nunca homogéneo de nuestra
cultura. Preparar la lengua de la novela que vendrá, permitir que el otro social habla
y sea hablado por la escritura (Arán, s/f., s/p.).
Es imposible no leer hoy la novela contemporánea —que siempre lo es, como dice Bajtín
en Épica y novela, ese libro que compila la teoría más densa y prolíca que es Teoría y estética
de la novela— a la luz de esa cita que cada tanto retomo en mis clases, aunque ya dejamos
atrás el corpus posdictadura, a la que se le antoja volver, aparecer sin preguntar, en esos
corpus más recientes. Las nuevas generaciones retoman de los buscadores académicos otro
texto central que fue un parteaguas —”por n la entendemos, profe”, me dicen— en la expli-
cación de semejante noción. Se trata de un género —generoso, diría ella, y oneroso, diríamos
nosotros, por lo que conlleva leer su polifonía denitoria— moderno, posmoderno, ultramo-
derno, tardomoderno, pero siempre situado en una encrucijada —de caminos, su cronotopo
favorito para estudiar—; a la vez analógico, tan tangible a los sentidos, como “informático”
o cibernético por su capacidad de reunir, volver como un clúster cada detalle, cada palabra
—slovo, siempre un lexem de la memoria— y hacer aparecer delante nuestro el de-venir
del relato. Gestos que en sus clases nos permitían acercar la abstracción de la epistemolo-
gía bajtiniana, nunca sistemáticamente redactada, pero siempre actuando en nuestros ser
cognoscente y en esa juventud que abre los ojos al mundo, pero se topa con este señor de
barba que escribe en papelitos sueltos tantas iluminaciones. Poner las fechas en el pizarrón
—”escribime, Suny, por favor, el año de este ensayo”—, contar la anécdota de la esposa de
Bajtín secando el papel que le daban con el pescado en la feria para que Mijaíl pudiera seguir
escribiendo o aquella de los traslados —un migrante Bajtín, por eso escribe tanta diversidad
de ideas— en la Rusia estalinista, con el frío y la estepa delante suyo casi siempre. No lo
narraba para que sufriéramos con él, sino pensando en la empatía como concepto central
en el entendimiento del arte novelesco —nunca el otro para mí, siempre yo para el otro, su
antropología losóca—. La novela es porque hay empatía que trasciende la escritura y me
convoca en su lectura. Eso lleva a una exploración de la teoría, de qué y cómo conocer con
Bajtín. La cátedra dirigida por Pampa se funda con esa empatía, toda una generosidad de su
parte para “salir del turismo intelectual” de las clases de dictado, como les decía con ironía.
Fíjense cómo le da un lugar a nuestro trabajo crítico, apoyada en Julia Kristeva, lectora “insu-
misa” de Bajtín antes que todos nosotros supiéramos que existía, tras la cortina de hierro,
sus pogroms y sus supervivencias:
La novela polifónica moderna que incorpora la tradición menipea no es la novela
realista (la novela de la burguesía del XIX), como no lo había sido la de Rabelais,
Swift o Lautréamont y por ello necesita ser estudiada con un modelo analítico que
responda a otra lógica de engendramiento (que Kristeva insinúa dentro de las mate-
máticas y teoría de conjuntos) y es una de las tareas que debe abordar la semiótica.
Tarea que parecería desbordar el solo universo del discurso literario, pues, en au-